El azul tornasolado quebraba la mañana,
su pelo zaino bajaba alborotado por su espalda,
mil arrugas en la ropa, y sudor en la cara,
día a día se suceden victorias y derrotas,
día a día sacrificio,
raquetas inquietas,
que pierden la fuerza cuando la pelota golpea.
Fernando Morales Hervás
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