domingo, 5 de febrero de 2017

Una gran lección

Y cuando iba a alcanzar la meta ocurrió, mis piernas se sintieron debilitadas y caí en medio de la pista. En ese mismo instante me di cuenta de que solo tropiezan los que están avanzando. Tropezar es una buena señal, señal de que te diriges hacia algún sitio. Lo que es malo en la vida no es tropezar, sino quedarse ahí tirado en el suelo, no volverse a levantar. Entonces en ese mismo instante decidí levantarme y continuar hasta acabar aquella carrera. No la gané, pero aprendí una gran lección gracias a mi caída.

No hay comentarios:

Publicar un comentario