La gente estaba atónita, todos los allí presentes podían
respirar el clima de tensión mientras el cronómetro marcaba seis segundos para
el final del acto. Nadie podía prevenir lo que iba a suceder, se enfrentaban el
máximo representante de cada equipo en un 1 contra 1, era el equipo rojo contra
el equipo azul y la posesión la tenía el representante del equipo rojo, los
aficionados en pie vieron cómo se jugó su última carta en una acción muy
complicada en su ejecución, pero no falló, justo después sonó la bocina y acabo
el partido.
Falta el acento del verbo "acabó".
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