Solo quedaban unos metros de distancia, en mi estómago
sentía los nervios y la emoción de conseguir lo que siempre he soñado. Miraba a
mis compañeros y en sus ojos se reflejaba el éxtasis de alcanzar nuestra meta;
y tras pasar la línea las lágrimas cayeron.
Mª del Rosario Alcalá-Zamora Corpas
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