lunes, 6 de febrero de 2017
La consecución de un sueño
Tenía la mente en blanco. Era incapaz de pensar en nada. Tan solo caminaba hacia delante, totalmente concentrado en la tarea que tenía entre manos. Había estado esperando ese momento demasiado tiempo... toda una vida. Y al fin llegó. Cuando crucé aquel umbral un escalofrío recorrió mi cuerpo. Noté como se me erizaba el pelo, comencé a temblar y a sudar... pero yo seguía andando. No importaba las voces que gritaban a mi alrededor. Cerré los ojos y seguí manteniendo la mente en blanco. Finalmente me paré en el centro de aquel lugar, abrí los ojos y contemplé a mi alrededor. De repente todos esos nervios pasaron a la alegría de estar allí, de haber cumplido un sueño, de estar donde quería estar. Solamente faltaba el pitido inicial.
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¿Noté cómo se me erizaba el pelo?
ResponderEliminarCÓMO
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