Amaneció. Llegó el día. Aún no estaba
concienciado de que llegó el esperado momento. Al caer la tarde, la gente
esperaba entusiasmada y expectante. Los equipos llegaron emocionados sabiendo
que solo uno desfilaría por el claro camino del éxito. Ahora estaba seguro de
lo que quería.
Verónica Melero López
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